Angioplastia VS Cirugía en la enfermedad coronaria

  • Fecha: 20/02/2006
  • Comparación entre tratamiento quirúrgico y angioplastia en el tratamiento de la enfermedad coronaria aterosclerótica - Dr. Oscar Carlevaro

    La enfermedad coronaria aterosclerótica consiste en la obstrucción paulatina de las arterias coronarias que llevan la irrigación al músculo cardíaco por la presencia de las denominadas placas ateroscleróticas que obstruyen la luz arterial, provocando la reducción del oxígeno disponible para su consumo por el corazón, lo que determina, especialmente durante el ejercicio, la presencia de dolor de pecho. El riesgo inherente de dicha enfermedad es la posibilidad de que dichas obstrucciones terminen obliterando completamente las arterias coronarias en forma abrupta o progresiva, y le ocasionen al paciente un infarto agudo de miocardio, o un cuadro también grave como la angina inestable.
    Para la enfermedad coronaria hay tres tipos de tratamiento básicos: el tratamiento con medicamentos (denominado tratamiento médico), la apertura de las obstrucciones mediante la angioplastia coronaria y la cirugía de By-Pass. La angioplastia coronaria consiste en la insuflación de un balón de angioplastia en la zona de la obstrucción y la colocación en general de una prótesis metálica que se denomina Stent, que impide que las propiedades elásticas de la arteria la vuelvan a cerrar. Es un procedimiento mínimamente invasivo que se lleva a cabo con anestesia local y que se realiza con el paciente despierto en todo momento. Al ser mínimamente invasivo tiene la ventaja de que no requiere hospitalizaciones prolongadas, ya que un paciente que se realiza angioplastia tiene que permanecer internado a lo sumo 48 hs. luego de realizada la misma. La cirugía implica la apertura del tórax y la creación de nuevos conductos que salen de la aorta o de la arteria mamaria y que llegan a las regiones distales de las arterias coronarias, salteando las obstrucciones proximales, cercanas al origen de estos vasos. Puede realizarse con o sin parálisis de corazón y la ayuda de una bomba de circulación extracorpórea. Siempre llevan anestesia general y requieren internaciones más prolongadas que la angioplastia.
    Independientemente de las características de cada método de revascularización, ambos están indicados cuando el riesgo clínico del paciente es elevado o cuando el compromiso de sus arterias coronarias es severo. Algunos pacientes pueden recibir en forma indistinta cualquiera de los dos tratamientos, pero en ciertos subgrupos de pacientes es preferible uno u otro de acuerdo con ciertas hallazgos clínicos y de la angiografía.
    Las arterias coronarias son 3 principales (descendente anterior, circunfleja y derecha), y puede existir compromiso de una, de dos o de las tres, configurando lo que en cardiología se denomina enfermedad de 1, 2 o 3 vasos. A la enfermedad de 2 y 3 vasos también se la denomina enfermedad de múltiples vasos, distinción importante a la hora de decidir que pacientes deben recibir tratamiento con angioplastia y cuales con cirugía. También se toma en consideración el grado de deterioro de la contractilidad del corazón que puede verse afectado por secuelas de infartos previos o por la alteración severa y crónica del flujo sanguíneo de las coronarias. Existe una aproximación inicial al problema que sugiere que en general aquellos pacientes con enfermedad de múltiples vasos son derivados más frecuentemente a cirugía y los afectados en 1 sola arteria son más frecuentemente tratados con angioplastia. Los pacientes con enfermedad de 2 vasos están en un estadío de severidad intermedio y pueden recibir los 2 tratamientos, decisión que tomará el cardiólogo en base a los antecedentes clínicos y angiográficos obtenidos en la coronariografía.
 
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